La inquisición en el idioma

No voy a ser yo precisamente quien defienda a quienes escriben (y hablan) mal. Siempre he valorado una buena escritura, y las cosas mal escritas, me provocan un rechazo que la mayoría de las veces me impide terminar de leer un texto. Me molestan además excusas como “yo soy ingeniero (o médico, o arquitecto, o lo que sea), y mi trabajo no es escribir”. No señor, el escribir bien es un asunto de civilización, no de profesión. Lo anterior no me exime, por supuesto, de tener algún error ortográfico de vez en cuando.

Pero vamos, una cosa es saber escribir, y ser exigente con lo que se lee. Y otra muy distinta andar por la vida corrigiendo al mundo y dando clases de ortografía y gramática. Porque sí, hay muchos que con el DRAE en la mano (o en su monitor) no lo piensan dos veces pare decirle a alguien “¡epa tú! aprende a escribir, que esa palabra no existe”.

Sin embargo, con respecto al diccionario de la RAE y su rigidez, hay algunas confusiones que tal vez valga la pena aclarar. Me explico mejor: Existe la creencia muy difundida de que el inglés, por ejemplo, es un lenguaje mucho más dinámico que el español, debido a que los angloparlantes no tienen un organismo rector del idioma, similar a la RAE. Y aunque esto último sea cierto, no necesariamente hace al idioma más dinámico. Tal vez tengamos esa sensación porque el verbo to google, por ejemplo, aparece en tal o cual diccionario, mientras que googlear aún no aparece (y probablemente no aparecerá por bastante tiempo) en el DRAE. Y este hecho, la no aparición en el diccionario oficial, es precisamente el esgrimido por los sobre-correctores (o como a veces los llamamos de cariño, los Nazis del idioma).

No nos engañemos. Una palabra no comienza a existir por el hecho de aparecer en el DRAE. Es exactamente al revés: una palabra se incorpora al DRAE, porque ya existe. La inclusión en el diccionario oficial no constituye una autorización para usar una palabra. Constituye más bien un reconocimiento de que existe y se usa.

Hay dos ejemplos claros de sobre-corrección que abundan últimamente, que ya comienzan a hacer ruido:

  • Aperturar: El verbo aperturar ciertamente no aparece en el DRAE. Está sin embargo en el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD). Se forma a partir del sustantivo apertura, siguiendo las reglas de derivación correctas de la lengua española para formar un verbo a partir de un sustantivo, así que estrictamente hablando, no es incorrecta. El DPD sin embargo señala que al existir ya el verbo abrir, el uso de aperturar no está justificado y desaconseja su uso. ¿Qué terminará ocurriendo? Lo mismo que con fritar: si se sigue usando y masificando, será incorporado al DRAE. ¿Es una palabra fea e innecesaria? Definitivamente sí. ¿Es incorrecta? No.
  • Bizarro: Con bizarro ocurre algo un poco diferente. La palabra existe, hasta para los fundamentalistas, porque está en el diccionario. Pero el significado oficial en español es bastante diferente al que se da en inglés y la queja de la mayoría de los sobre-correctores está en que la usamos en español, con la acepción anglo. El punto, como en el caso anterior, es que el día que uno le diga a alguien “tú si eres bizarro”, lo último que pensará es que lo estamos llamando valiente o algo por el estilo. Y terminará pasando lo mismo que ilustrábamos en el ejemplo previo.

Si lo anterior no te convence, no hay problema, puedes seguir sobre-corrigiendo, pero el día que lo hagas con alguien porque te diga o escriba “te llamo horita para darte los datos”, tendrás que aceptar cuando te responda: “decir horita es correcto, porque está en el DRAE”

Finalmente, ¿hay cosas correctas e incorrectas en el idioma? Por supuesto. La correcta puntuación y acentuación pueden cambiar radicalmente el sentido de un texto, e incluso volverlo incomprensible. Las palabras que se usan tienen una manera correcta de decirse y escribirse. No debes decir dijistesvinistescomistes. No debes escribir qeke, o q, en lugar de que. Porquepor qué son cosas diferentes. No es lo mismo “vamos a ver” que “vamos haber”, igual que no es lo mismo “va a ser” que “va hacer”. Y por lo que más quieras: ayhayahí son tres palabras distintas. Correcciones válidas hay muchas, pero eso sería contenido para otro post.

¿Yo? Pués no pienso usar aperturar, así como no uso fritar, ni tampoco horita, por mucho que estén en el DRAE. Simplemente porque me parecen palabras feas e innecesarias. Y particularmente detesto escucharlas y leerlas. Pero tampoco estaré nunca de acuerdo con capturar y quemar en la hoguera a quienes las usen, sólo para demostrar que se es más culto, o como los inquisidores, buscando tapar las propias carencias y perversiones, condenando a los demás.

Y porque además, eso de andar corrigiendo en público es de mal gusto… Y aun así, no faltará quien corrija este post.

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6 Responses to “La inquisición en el idioma”

  1. Jesus Palacio #

    Excelente post. Es así, las palabras se incluyen en el DRAE cuando se usan no importa lo feas o innecesarias que resulten. Tenemos ejemplos poco elegantes como : Yip (Jeep) o bluyin (blue jean) :D

    03/07/2011 at 11:22 pm Reply
  2. Ed_Marin #

    Tremenda entrada. Cosa muy desagradable los que se la dan de puritanos o sabios corrigiendo a diestra y siniestra en público. Yo particularmente cuando corrijo a alguien me propongo a hacerlo de una muy buena y gentil manera, en privado y solamente habiendo mucha confianza entre ambos, pidiendo además que me corrija si algún día me notase un fallo :)

    ¿Qué me dicen del verbo “cantinflear”? Una grata y jocosa aparición en el DRAE ;)

    04/07/2011 at 3:38 am Reply
  3. Jazael #

    Excelente este post, debo admitir que soy uno de los que corrige hehe, en especial cuando usan mal ay, hay y ahí, pero JAMAS lo hago en público me parece humillante para con la otra persona, pero sabes yo uso mucho “q” en especial hablando por redes sociales como facebook (ahorrar tiempo encribiendo) y en twitter (ahorrar caracteres) :)

    04/07/2011 at 9:12 am Reply
  4. En el caso de la ortografía siempre he sido la afectada por las correcciones, cosa que podría atacarme de la risa por que a su vez también soy caza errores, pero de redacción.

    Soy de estas mujeres que pueden mover signos de puntuación e incluso frases enteras por el bien de la buena lectura, por que creo fielmente que mas allá de una palabra mal utilizada está una frase mal interpretada. Frases que pueden cambiar el sentido del mensaje por una coma mal ubicada pueden ser una obsesión para mí. Por que obviamente no es lo mismo leer “no puedo ser infiel” que “no, puedo ser infiel”. También suelo corregir párrafos con una sola frase o textos sin el orden lógico de lectura (introducción, desarrollo y cierre).

    Y si, definitivamente puedo llegar a sentir placer al indicarle a un autor su error. Creo que al final no es el mejorar la comunicación o respetar el idioma lo que nos lleva a esta actitud sobrada, si no la simple sensación de superioridad que puede darte el conocimiento.

    Pero eso, definitivamente es tema para otro post.

    04/07/2011 at 9:00 pm Reply
  5. …jejeje
    Yo no quemo en la hoguera a la gente común y corriente que usa mal la palabra “aperturar”. Yo critico a los que no deberían usarlo por pundonor profesional: comunicadores, periodistas, mercadólogos, community managers, políticos, etc… lamentablemente el término está enraizado en el subconsciente desde que los bancos empezaron a usarlo para referirse a las nuevas cuentas.

    07/09/2011 at 8:42 pm Reply
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